jueves, 16 de abril de 2009

Los carros del supermercado




Todos alguna vez hemos utilizado un carro de supermercado, ingenioso invento mezcla de skate y cochecuna, donde el conductor recrea por algún tiempo, su alma infantil oculta tras una carcaza de solemnidad.
Se sospecha que este artículo fue inventado en la prehistoria, ya lo señalan algunos petroglifos de algunas cavernas (ver foto adjunta), lo que se deduce que la rueda tiene una data mayor, comprobando también que algunas de sus ruedas vienen de esa época, pues raramente rodan.
Mientras el carro depende de nuestra conducción, es celosamente vigilado y atesorado, muy diferente a la situación posterior al paso por caja, donde es dejado, o mejor dicho, botado en el lugar más cercano al vehículo, sin importar la obstruccción del tránsito normal de peatones y autos, la idea es no pasar por la humillante escena de transitar con el carro vacío hacia el destino correcto e inicial.
Las normas de su conducción al interior del supermercado son de libre albedrío, es decir, dejadas a la voluntad y nivel de educación del conductor (a), la que muchas veces no son de mucha colaboración al prójimo, y tal vez de mayor distracción y agresividad que en las calles.
En caja es dejada de lado mercadería de alto costo porque ya dejó de ser útil, el momento adecuado es dentro del supermercado, por la supuesta mirada de algún conocido quien elevará o bajará nuestra imágen dependiendo del calibre de nuestras compras.
Afuera su conducción no es muy diferente, una vez dejada la mercadería en nuestra maleta o cajuela, el útil carro es dejado adjunto al vehículo vecino, sin importar si obstaculiza su entrada o produce algún rayón, finalmente en su vehículo, no es el mío.
Sin dudas los carros del supermercado son un fenómeno social, digno de acabados estudios sociológicos.
Pedro Roberto